Presentación

Jugar es una de las actividades principales de la infancia y en la Declaración Universal de los Derechos de la Infancia se reconoce el juego como un derecho fundamental; porque jugar influye directamente en el sano crecimiento de los niños.

Los juguetes entran en la escena del juego para acompañar, para ser tocados y mirados, para quererlos y cuidarlos, para compartirlos… y se convierten en las herramientas del divertido aprendizaje que utilizarán los niños para crear sus mundos inventados y crecer día a día.

Pero esta realidad se traduce en una enorme responsabilidad para cualquiera de los adultos que, directa o indirectamente, están implicados en el proceso educativo y según su naturaleza intervienen de una u otra manera. Porque para que esto tan sencillo que llamamos jugar pueda desarrollarse con las máximas garantías de seguridad  son muchas las precauciones que debemos tomar, y la primera de ellas es que los juguetes que ponemos a su alcance sean por encima de cualquier otra cosa, seguros.

Con esta web les ofrecemos una guía para responder a sus preguntas a la hora de elegir un juguete seguro.

Consejos para la elección de un juguete.

Tener muy en cuenta la edad y las preferencias del niño, no las nuestras. Un juguete es más seguro si se emplea bien, si se le da el uso para el que se diseñó, y si un niño se aburre con un juguete porque no se corresponde con su edad o sus gustos, buscará otra manera de utilizarlo. Para comprobar si un juguete es adecuado a la edad del niño hay que atender a las recomendaciones del fabricante en el envase.

Comprobar que el juguete lleva la marca CE, que es obligatoria, que las instrucciones o indicaciones en el embalaje están en español y que se identifica perfectamente al fabricante o responsable de su comercialización y sus datos de contacto.

No se deje engañar por diferencias de precios excesivas en productos aparentemente iguales. Un producto seguro es más caro de fabricar que otro que no lo es. La diferencia entre copias y originales suele estar en peores materiales, malos acabados o deficiente funcionamiento, aspectos que pondrán en riesgo la seguridad de los usuarios.
Una vez comprado el juguete, hay que leer las instrucciones de montaje y funcionamiento y, si es posible, comprobar que funciona correctamente antes de entregárselo al niño. Conserven las instrucciones y el ticket, por si es necesario reclamar.

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